POSTURA EMERGENTE EN LA INVESTIGACIÓN DE LAS CIENCIAS SOCIALES

Toda acción humana, es susceptible de múltiples interpretaciones y la mejor o más acertada en cada caso es develar el conocimiento desde las múltiples dimensiones  de la realidad de que forma parte, por lo tanto la información que se acumula en el pensamiento emergente ubica el saber en su contexto socio histórico para contextualizar  la  información.

En efecto, las mentalidades emergentes no solo son generadoras de ideas en el campo de investigación,  también son verificadas porque permite constatar el origen del objeto de estudio. En este sentido la sistemacidad de la investigación,  exige  un orden metódico de compromiso altamente fiel a la realidad que emerge del proceso de percepción subjetiva de los sujetos involucrados en la investigación.

Ahora bien, la crisis de los paradigmas desde el punto de vista de la investigación social ha presentado diferentes posturas o  enfoques paradigmáticos. En este contexto se procura, generar  conocimientos teóricos y prácticos necesarios para la solución de problemas que aquejan a la sociedad; tales como: la pobreza, la inseguridad, la tergiversación de valores, entre otros. Es decir, todo investigador necesita entender la postura epistemológica que subyace en su modo de investigar. De allí la necesidad de desarrollar el pensamiento sistémico-holístico-complejo que nos permita comprender y afrontar la realidad social  de la cual formamos parte y navegar entre la ciencia y la pseudociencia.

Se sugiere, entonces, el estudio profundo de las diferentes posturas paradigmáticas emergentes: Tal como lo plantea Leal (2005), “para hacer ciencia se plantean diferentes formas de abordar la realidad de estudio: el abordaje empírico – analítico, el fenomenológico – hermenéutico, el crítico- dialectico y el complejo- dialógico” (p43).

Actualmente, existe una postura emergente de evaluación que se ha venido incorporando en la dinámica educacional en esta última década en las instituciones formadoras de docentes, la cual considera a la evaluación como un componente de la misma dinámica. Vista así, la evaluación es un proceso de investigación-acción incluida dentro del proceso de enseñanza; esta postura se enmarca en el paradigma interpretativo y en la psicología cognitivista y sus corrientes constructivistas que consideran al conocimiento como una construcción permanente.

El análisis precedente nos señala un modelo educacional, al cual  corresponde esta postura, que considera al docente como un mediador del conocimiento, así mismo comparte con los alumnos y demás miembros de la comunidad la responsabilidad del proceso de enseñanza. Por lo tanto, el proceso de aula es activo, el docente utiliza múltiples recursos y medios didácticos que estimulan a los estudiantes a participar, animándoles a contar las experiencias que ellos tengan o conozcan. De esta forma, el salón de clase se convierte en un medio que transmite un clima de autenticidad, de estimación y de saber oír y comprender a los demás compañeros.

En este orden de ideas,  generar y construir nuevas posturas paradigmáticas, que expresen a través de los nuevos conocimientos adquiridos,  es necesario, pues  estas revoluciones plantean el cambio vital de los individuos, por lo cual precisan de un  replanteamiento educativo.

Si bien es cierto, la idea de la complementariedad de visiones puede ayudar a vencer cierta dificultad que se presenta a quienes  tienen formada una concepción del mundo y les cuesta bastante comprender posturas muy distintas a la propia. Nos cuesta aceptar posturas filosóficas ajenas de la misma forma en que nos cuesta comprender la vida emprendida por personas con gustos y creencias distintas a las nuestras.

Por otra parte, se considera al existencialismo como una postura emergente en épocas de crisis, en las que el hombre se siente decepcionado de las visiones del mundo vigentes. Tuvo gran aceptación en la Europa del siglo XX, que padeció las dos grandes Guerras Mundiales. No sólo se dice que el existencialismo es la filosofía de la crisis, sino también que es la crisis de la filosofía.

En Resumen, se puede decir, que un sistema descriptivo general, basado en el conocimiento de leyes naturales, ha de dejar de lado, seguramente, lo que no es común a todos los hombres; lo subjetivo. Y ahí ha de estar el lugar para la actitud existencialista; como un complemento a las descripciones objetivas. Muchas veces la actitud subjetiva se opone a la actitud objetiva, en vez de aceptar la posible validez de ambas. El espíritu del sistema pretende instaurar una verdad pública, igual para todos, y por ello mismo no válida verdaderamente para ninguno, porque cada uno necesita su verdad, la que justamente él alcanza en lo íntimo de su incomparable experiencia personal. El espíritu de sistema pretende extender sobre toda la realidad una luminosidad meridiana, mientras que el alma sólo discierne la verdad en medio de las tinieblas de la noche que lleva dentro de sí.

Finalmente, se debe señalar que el verdadero científico es un eterno buscador de la verdad, no pierde de vista lo que ya Sócrates nos dejó en su reflexión: “yo solo sé que no sé nada”, y por eso sigue buscando. Así cada tendencia, propuesta e idea, cada método podría ser una posible faz de la verdad….

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